domingo, 24 de agosto de 2014

"Las 50 Nereidas" de Norman Briski en el teatro Caliban de Buenos Aires

Hay algo denso y a la vez profundamente poético en el espectáculo “50 Nereidas,” como un intento de comunicar esencias con frases que no respetan las convenciones del lenguaje, llenar un espacio teatral con una energía dispersa que incluso desafía la comprensión del espectador. La obra parte de la mitología griega sobre las ninfas que simbolizaban todo aquello que hay de hermoso y amable en el mar; es apenas el arranque, un empuje suave para poner en acción la creación y la recreación, un proceso que se produce en un mundo actual lleno de  desequilibrios y desafíos.  

Eliana Wasserman entra en el escenario como errante sin tiempo y sin lugar, guantes de cuero abrigando sus pies; el techo de cristal ilumina lo que podría ser el mar, dándole un aspecto etéreo a la actriz y a sus espaldas un cuadro de edificios urbanos de Buenos Aires.

No hay 50 Nereidas, tampoco las dos de una versión anterior del autor;  solamente la actriz Eliana Wasserman, dialogando, como homeless, como Nereida exiliada fuera del mar, delirando con exquisitez, intentando adaptarse a la nueva realidad, las palabras saliendo de su boca como la esfuma del mar, burlándose de la muerte, merodeándose sobre una claraboya que podría ser una pecera, el mundo o una tumba. 

Para el espectador entender el “relato” es menos importante que abrir la mente y la conciencia a un oleaje, como cuando uno se deja llevar por una ola grande, cuando algo incierto, bello y extraño le quita la comodidad; pues “50 Nereidas” es teatro y poesía y corriente de pensamiento unido en un personaje que lucha en un mundo extraño, hostil e intrigante.  Las 50 hijas de Nereo y Doris de la mitología griega ya no son nada, un recuerdo tal vez.

Sobreviven dos y Wasserman recrea en una especie de discurso poético-imaginario el diálogo entre las dos, entre aquella que se niega a perderse en la historia de la imaginería humana y la que contradice esa intención. La puesta en escena acompaña bien el trabajo de la actriz; el final destaca la esencia de la historia: “Aquí está mi cuerpo sin sustancia, sin historia, soy sólo un relato en la belleza de la orfandad. De la locura de hacerles la guerra a todos los que antes de nacer ya nos meten la enciclopedia. Devenir de la suerte de ser páginas libidinosas que escapan de sus tapas de biología libertaria.”

Ficha técnico artística:

CALIBAN
Mexico 1428 PB 5 
(mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4381-0521
Web: 
http://www.teatrocaliban.blogspot.com
Entrada: $ 80,00 / $ 60,00 - Viernes - 22:00 hs 

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